martes, 7 de febrero de 2017

¿Qué es la relación Guru-discípulo?

Swami Krishnananda en su juventud acompañado por su Guru Swami Sivananda

El tercer punto es: La asociación con un Guru es una bendición en sí misma. Hablo desde mi experiencia personal, si es que les gustaría saber cómo hemos sido bendecidos por la asociación personal que tuvimos con Swami Sivanandaji Maharaj. Lo que estoy expresando es puramente un sentimiento personal. Nunca he visto una persona como él ni espero ver otra, al menos en esta vida. Era una magnífica impersonalidad en personalidad—impersonalidad vista en una personalidad. Era una persona como cualquiera en el sentido de que podíamos verlo; pero era un ser impersonal. Cuando venía, uno no podía sentir que era un hombre el que venía. Usualmente, la idea de varón-mujer está en nuestras mentes, de modo que decimos que un hombre viene. Pero cuando Swamiji venía, nunca podíamos sentir que era un hombre. Esta idea de varón-mujer nunca entraba en nuestras cabezas. Esto quiere decir que irradiaba una fuerza a su alrededor que era totalmente impersonal. La impersonalidad no tiene género. No hay diferencia de varón-mujer en la impersonalidad; y esa impersonalidad estaba en él. No era varón ni mujer. Al menos, esa idea no entraba en nuestras cabezas cuando lo veíamos. Era algo muy extraño. En el momento en que una persona lo veía simplemente era poseída por una nueva clase de sentimiento. Era dominada por una nueva fuerza.

Esos son los Gurus. Tienen espiritualidad en ellos; el alma trabaja a través de ellos. No son la mente y el intelecto los que trabajan a través de los Gurus. Los Gurus nunca hablan a través del intelecto. Es por esa razón que el chela no debe usar su intelecto cuando el Guru le dice algo. Cuando el alma habla, sólo el alma tiene que responder. No debería usarse el intelecto, la razón, una actitud científica y demás. Sería una anomalía y el chela sería un inadaptado. El Guru es un alma, no un cuerpo.


Ahora estoy llegando a un punto muy interesante acerca de la relación Guru-chela. Debido a que el Guru es un alma, nunca muere. Nunca diremos, “Nuestro Guru murió; ahora no tenemos a nadie”. Eso es ininteligible para nosotros. El Guru nunca puede morir, porque el Guru no es un cuerpo. Ni tampoco el chela es un cuerpo. Ahora venimos al otro aspecto de la cuestión. Ni el chela es el cuerpo ni el Guru es el cuerpo, y la relación entre Guru y chela no es una relación física. De modo que si el Guru está a miles de millas, el chela está feliz. No se preocupa. No llora, “Oh, mi Guru está lejos. No tengo a nadie.” La distancia es eliminada en el terreno espiritual. A decir verdad, no hay distancia en el mundo. La distancia es sólo un concepto espacial. Cuando incluso la televisión y la radio han eliminado la distancia, ¿creen que la conciencia—el alma—no puede eliminarla? Puede y lo hace. Aunque éste sea un estado muy avanzado, es la verdad. El discípulo y el Guru están relacionados de una manera mística y esa relación continúa aún después de la muerte del cuerpo.


jueves, 2 de febrero de 2017

¿Dónde yace en verdad nuestra dicha?

Nos hemos reunido aquí para ejercitar nuestras mentes hacia la verdadera felicidad. ¿Dónde yace en verdad nuestra dicha? ¿Dónde nos convertimos en personas completas? Estos son días en los que la gente está intensamente consciente del entorno del mundo. El entorno es muy importante. La vasta atmósfera a nuestro alrededor es el entorno. No sólo el entorno nos influencia minuto a minuto, todos los días, sino que, en un análisis cuidadoso, comprenderemos que somos inseparables del mismo.
El entorno del que se habla es una clase de sociedad exterior a nosotros. Sabemos muy bien hasta qué punto toda persona depende de la compañía humana externa y de la asociación con la naturaleza — el aire que respiramos, el agua que bebemos y la luz solar que disfrutamos. No es sólo esto. Hay secretos mayores que nunca aparecen ante nuestros ojos — concretamente, la cuestión de nuestra misma existencia.

¿Existimos? Si es cierto que existimos, ¿dónde existimos? “¿De dónde venimos?” Preguntamos generalmente a una persona. La gente dice que viene de Delhi, de Kanyakumari, de Japón, de Inglaterra, de América, pero cualquiera sea el lugar de dónde venga, equivale a decir que viene de la superficie de la tierra. Nos estamos moviendo en la superficie de la tierra. En verdad, no hay países; ellos no existen en absoluto. Son sólo demarcaciones conceptuales de la mente humana a los fines de una conveniencia administrativa. Los países no existen. Sólo existe la superficie de la tierra.

El lenguaje que hablamos, el cual condiciona inmensamente nuestra formación cultural, se agrega a la dificultad de nuestra incapacidad para comprender que somos ciudadanos de este planeta tierra. No sólo está la cuestión de nacionalidades y países sino que nos aferramos incluso a una comunidad, una aldea o un distrito, e imaginamos que estamos confinados a esa ubicación en particular.

La mente tiene una predilección por disfrutar de limitaciones de su propio ser, reduciéndose cada vez más a un muy limitado capullo de individualidad parcial, de modo que este pequeñito niño del llamado “yo” dentro de uno se siente inmensamente feliz dentro de la tortuosa celda de su propio encierro corporal.

El entorno del que estamos hablando es externo a nosotros desde un punto de vista, pero inseparable de nosotros desde otro punto de vista. Mientras esta tierra es un gran planeta, en cuya superficie nos arrastramos como insectos, por decirlo, es también un miembro de la familia más grande del sistema planetario, el cual está regido por el gran padre de todo el sistema, la llamada operación solar.
Nuestra familia se extiende a través de galaxias enteras, que son las fuentes originales de los diferentes sistemas solares. Las fuerzas magnéticas que de forma indivisa penetran la atmósfera entera, tomando a veces la forma de lo que generalmente la gente llama rayos cósmicos — que en verdad no son rayos sino energías magnéticas fluyendo en el espacio exterior — se solidifican en las formas visibles de la existencia corporal de los seres humanos, los árboles, las montañas y la misma tierra.

El análisis cosmológico, incluso en un nivel puramente empírico, establece el hecho de que la vibración del espacio creó un movimiento que llamamos actividad del aire penetrando la superficie de la tierra. La fricción causada por este movimiento continuo del principio del aire creó el calor que llamamos fuego. Una condensación mayor de la densidad de estas fuerzas, desde la actividad del espacio, se convirtió en lo que llamamos líquido, cuya forma solidificada es esta tierra misma.

Esto quiere decir que nuestra familia se extiende más allá de la superficie de la tierra; toca los planetas, el sol, la luna y las estrellas. ¿Han oído que nuestras mentes operan según los movimientos de la luna en el cielo? El crecimiento y la disminución lunar causa crecimiento y disminución de los sentimientos y las emociones en la mente de la gente. Durante los días de luna llena y luna nueva, la gente generalmente se excita sin saber lo que en verdad le está sucediendo. En los días de luna llena, las olas del océano se levantan como si quisieran capturar la luna misma. La atracción gravitacional de la luna hace que el líquido del océano se levante en olas turbulentas.

No quiere decir que sólo el océano sea atraído por el poder gravitacional de la luna. La tierra entera es atraída. Debido a que la tierra es sólida, no se levanta como las olas del océano, pero aun así la atracción es uniformemente sentida por cada partícula de la sustancia material de esta tierra. ¿Qué decir de nosotros? Nosotros también somos atraídos. Si las aguas del mar son elevadas, cada célula de nuestro cuerpo también es elevada. Nos agitamos, nos perturbamos, nos alteramos y tenemos humor cambiante, y la gente que tiene una mente deficiente, no perfectamente normal, se comporta de forma errática, excitada y anormal durante los días de luna llena y luna nueva.

Lunático viene de la palabra luna. Decimos que una persona es lunática; tuvo una inlunación. Así como hay insolación, puede haber también inlunación. En este caso, hay una perturbación causada por la mente.

Astrológicamente, podemos decidir la condición de la mente de una persona según la ubicación de la luna en el horóscopo. ¿Dónde está situada la luna — en qué contexto, en qué rincón, en qué relación con otros planetas?

Basta decir que no simplemente existimos cómodamente aquí, independientemente en nuestras habitaciones cerradas. Hay que descartar esta idea. No nos pertenecemos a nosotros mismos. Si es cierto que tenemos que amar a nuestro vecino, tenemos que saber quién es nuestro vecino. Esta pregunta se le hizo a Jesucristo: “Maestro, usted dijo, ‘Ama a tu vecino como te amas a ti mismo’, pero ¿quién es mi vecino?”

¿Cómo sabes quién es tu vecino? Aquello que está próximo a ti; aquello que casi está tocando; aquello que es inseparable de ti, que te limita y condiciona, de quien recibes beneficio y por el cual tienes incluso cierto temor, ese es tu vecino. Te gusta tu vecino porque puede ser de tu ayuda ante ciertas condiciones; pero también le temes a tu vecino, porque puede contradecirte y vengarse, y comportarse de manera contraria a tus expectativas.


De modo que el vecino es un ser amigable y también algo temible. Tal es la naturaleza. Nada puede ser más amigable para nosotros que la vasta naturaleza, porque es la madre de la que hemos nacido. La sustancia misma de nuestro cuerpo está hecha de los cinco elementos — tierra, agua, fuego, aire y éter. Si ese es el caso, ¿cómo es que consideramos que existimos afuera de la naturaleza? Los mismos ladrillos de los que está construido este cuerpo nuestro son la sustancia de los cinco elementos.

jueves, 26 de enero de 2017

Si la actividad del alma es nula bajo condiciones normales, entonces ¿cuándo se manifiesta?

La actividad del alma no florece bajo condiciones normales. Durante la mayor parte de la vida el hombre está confinado solo a ciertos aspectos de sus manifestaciones cuando piensa, entiende, siente, quiere, recuerda, etc. Sin duda todos estos son una expresión parcial de la individualidad humana, pero de ninguna manera se acercan a la verdadera manifestación del alma. 

La diferencia entre las funciones humanas normales y la actividad del alma, es que en el primer caso, cuando una función se lleva a cabo, las otras están aparte, ignoradas o suprimidas, de tal forma que el hombre no puede hacer todas las cosas al mismo tiempo; en el segundo caso, la totalidad del hombre en su esencia surge ante la ocasión que sea, y nada de él queda excluido de esta actividad. Por rareza el alma actúa en la vida humana, pero cuando lo hace, aun en forma leve o distorsionada, uno olvida todo el mundo incluyendo la conciencia de la propia personalidad y disfruta una felicidad por siempre incomparable. 

Las manifestaciones leves de alma a través de los canales de la personalidad humana pueden observarse en los extáticos entusiasmos del arte, particularmente de las bellas artes, tales como la música elevada y la satisfacción derivada de la apreciación de los grandes genios de la literatura. En tales momentos la persona se olvida de sí misma y se vuelve una con el objeto de apreciación. Esta es la razón por la cual el arte es capaz de llamar poderosamente la atención del hombre haciéndolo, por así decirlo, olvidarse de todo. Pero en la vida diaria de un individuo hay al menos tres ocasiones cuando el alma se manifiesta externamente y lo inunda de incomparable felicidad; estas son ocasiones cuando satisface (1) el hambre intensa; (2) el apetito sexual; (3) el sueño. En estas tres instancias, especialmente cuando los impulsos son muy intensos, la totalidad del ser de una persona actúa, y aquí la lógica del intelecto y las etiquetas del mundo no sirven para nada. La razón es simple: cuando el alma actúa, aun a través de los sentidos, la mente y el cuerpo, los cuales son sus expresiones distorsionadas, su presión es irresistible, porque el alma es la esencia del ser total y no meramente de ciertas facultades funcionales de una persona. En tanto que puede sacrificarse la felicidad que ofrecen ciertos aspectos de la personalidad en aras de otras insistentes exigencias, no puede haber tal compromiso cuando el alma presiona a la acción.


El resultado de la anterior investigación muestra que cuando el alma actúa normalmente, no hay conciencia de lo externo, ni aun de la propia personalidad, y la felicidad experimentada es arrobadora y extática. Y hemos observado que la meditación es el comienzo de la acción del alma, y no solo una función de la mente, esto también explicará por qué, cuando se practica correctamente, la meditación es placentera y no puede ser fuente de fatiga o tedio. Sin embargo, la meditación difiere totalmente de las manifestaciones del espacio y el tiempo del alma enumeradas en párrafos anteriores. En meditación la manifestación del alma no es a través de los sentidos, la mente, ni el cuerpo, aunque su impacto pueda sentirse en alguno de éstos antes de que se revele por completo en el proceso llamado meditación.

Tomado del libro de Swami Krishnananda El Yoga de la Meditación

jueves, 19 de enero de 2017

¿Cómo sabe uno que la meditación es el remedio para los defectos de la vida?


Para una respuesta a esta pregunta se necesita saber qué es aquello de lo que realmente carecemos en la vida, debido a lo cual buscamos ayuda en la meditación. Por lo general, la insatisfacción es causada por un sentimiento que nos invade después de haber vivido la vida un número suficiente de años, y ver que los deseos del hombre parecen no tener fin; que entre más posesiones se tenga, también es mayor la ambición y la codicia; que aquellos que parecen ser amigos, también son capaces de abandonarlo a uno en horas cruciales de la vida; que los objetos de los sentidos nos enredan en complejidades mecánicas en lugar de aliviarnos de la tensión, la ansiedad y el deseo; que nuestro anhelo de felicidad excede todos los conceptos finitos, y nunca será satisfecho por nada de lo que contiene el mundo por la limitación que causa una cosa excluyendo la otra, y la capacidad de una cosa de incluir a otra en su estructura; que los llamados placeres de la vida parecen ser solo irritación del sistema nervioso, sumisión a impulsos involuntarios y esclavitud de los instintos, en vez del logro de una libertad real, la cual es la única cosa a la que el hombre aspira finalmente.

Si éstas y muchas otras cosas son los defectos de la vida, ¿cómo espera uno corregirlos mediante la meditación? Los defectos parecen ser realmente horrorosos, más de lo que la mente humana ordinaria puede comprender y contener. No obstante, surge la esperanza de que la meditación pueda enmendarlos, y si esta esperanza tiene algún significado o realidad, entonces el rango de la meditación se extenderá más allá de todas las limitaciones de la vida humana. Entonces la verdadera meditación será un trabajo universal de la mente, y no un simple pensamiento privado encerrado en el clóset de nuestra habitación. Este aspecto de la naturaleza de la meditación no está dentro de la noción que de ella han estado considerando en sus mentes muchos aspirantes espirituales. Un análisis de la naturaleza de la meditación nos muestra una realidad más profunda que aquella que comprenden los procesos psicológicos normales de la mente, tales como el pensamiento, sentimiento y entendimiento, de tal forma que la meditación se convierte en un despertar del alma del hombre, en vez de ser un simple funcionamiento de la mente.

Tomado del libro de Swami Krishnananda El Yoga de la Meditación

sábado, 14 de enero de 2017

¿Cómo sabe uno que la meditación es el remedio para los defectos de la vida?

El arte de la meditación no es un trabajo para ser realizado en la forma en que efectuamos en la vida los deberes diarios de la profesión, puesto que todas las actividades de la vida están en forma de una función de la individualidad o la personalidad, actividades que son, en gran medida, extrañas a la naturaleza, debido a lo cual, después del trabajo viene la fatiga y, en ocasiones, quedamos completamente hastiados con el trabajo. Pero la meditación no es una función de esta clase, y es diferente de las actividades con las cuales el hombre generalmente está familiarizado. Si en algún momento nos sentimos cansados de la meditación, solo tenemos que concluir que hemos estado involucrados en otra clase de actividad que, aunque llamemos meditación, realmente no lo es.

Debemos hacer una distinción cuidadosa entre nuestro ser y la acción que procede de nuestro ser. Lo que en ocasiones fatiga a la persona es ésta última, y no la primera. Podemos cansarnos del trabajo, pero no podemos cansarnos de nosotros mismos. Se sigue naturalmente que cuando quiera que estemos cansados de un trabajo o función, ésta no es parte de nuestra naturaleza, sino extraña a ella. Si la meditación se va a convertir en un trabajo o función de nuestro ser, también estará por fuera de nuestra naturaleza y algún día, no solo estaremos cansados, sino hastiados de ella, puesto que se impone como un elemento extraño a nuestro ser o naturaleza, y es una característica del ser esencial deshacerse por varios métodos de cada cuerpo extraño.


Los aspirantes del sendero espiritual generalmente están familiarizados con el hecho de que la meditación es la cima del Yoga, así como la consumación del esfuerzo espiritual. 5 Pero en realidad son muy pocos los que acceden a su significado central, pues la mayor parte de su esencialidad se pierde en una confusión, que generalmente sucede por equiparar la meditación con una clase de trabajo o actividad de la mente, razón por la cual, la mayor parte de las personas encuentra difícil sentarse en meditación por largo tiempo, y son vencidos tanto por el sueño, como por el cansancio general del sistema psicofísico. Es curioso que aquello a lo que uno apunta como la meta de su vida se convierta en causa de fatiga, frustración y, aun en ocasiones, de disgusto. Las personas intentan conocer los secretos de la meditación a causa de la insatisfacción con las actividades normales de la vida y al detectar un vacío en el valor de la existencia terrenal. Si aun este remedio que se buscó para llenar el vacío de la vida crea la sensación de otro vacío, defecto o insatisfacción, y si hay factores que pueden presionar a la persona hasta pensar que ya es ‘suficiente’ la meditación y la hacen cambiar a otra actividad, tal como una diversión, se debe concluir que existe un serio defecto en nuestro concepto de meditación. Cuando cuidadosa y afectuosamente investigamos sobre la meditación como ejercicio espiritual, nos encontramos cara a cara con ciertas verdades tremendas acerca de la Naturaleza y la Vida como un todo. Antes de dedicarnos a alguna tarea, necesitamos una idea clara de la misma, o al final haremos un lío sobre lo que se suponía, íbamos a hacer. La pregunta fundamental es: '¿Cómo sabe uno que la meditación es el remedio para los defectos de la vida?'

Tomado del libro El Yoga de a Meditación, por Swami Krishnananda.