Hemos observado que nuestro mundo interior está
constituido por la psique, mundo mental, y este es el mundo real para nosotros,
del cual somos primeramente ciudadanos. Somos ciudadanos de un mundo psíquico
de una manera más adecuada que aquella por la cual pertenecemos al mundo físico
de seres sociales. Nuestro aparato psíquico es una estructura complicada,
porque tiene conexiones con casi todo en el mundo. Es como una central de
mando. No estamos tan desconectados de las cosas como parece. Hay una relación
subterránea entre nuestros contenidos internos y la totalidad del cosmos. En el
momento que comencemos a entrar en el reino de la práctica del yoga, también
comenzamos a operar sobre nuestras relaciones cósmicas. Esto es algo importante
para recordar. En la actualidad, creemos que somos individuos aislados, sin
conexión alguna con los demás. Pero la meditación es una aventura que nos abre
un nuevo punto de vista, y nos sorprende con nuestras relaciones, las cuales no
eran lo que aparentaban en nuestra vida corriente.
viernes, 12 de mayo de 2017
viernes, 17 de marzo de 2017
Idea clara del objetivo de su vida
CONSEJOS PRÁCTICOS PARA LA SADHANA (Práctica espiritual)
1. Ante todo, uno
debería tener una idea clara del objetivo de su vida.
2. El objetivo debería ser tal que no esté sujeto a
posteriores cambios de opinión o que pueda ser trascendido por algún otro
pensamiento, sentimiento o experiencia. Esto significa que el objetivo debe ser
supremo; no debe haber nada más allá del mismo.
3. Siendo que el Objetivo Supremo es único y está claro para
la propia mente, es evidente que todo lo demás en el mundo es un instrumento,
auxiliar o accesorio para el cumplimiento del mismo.
4. Es posible cometer el error de creer que sólo ciertas
cosas en el mundo son ayudas para lograr el objetivo de la vida y que otras
cosas son obstáculos para ello. Pero eso no es cierto, porque todo en el mundo
está interconectado y no es posible separar lo necesario de lo innecesario, lo
bueno de lo malo, etc., excepto en un sentido puramente relativo. Los llamados
ítems innecesarios o inútiles son aquellos cuya conexión sutil con nuestro
objetivo central de la vida no está clara para nuestra mente. Esto sucede
cuando nuestra mente es arrastrada por emociones repentinas o ataques de
entusiasmo.
5. Todo eso significa que no es aconsejable o practicable
ignorar totalmente ningún aspecto de la vida, como si éste fuera absolutamente
irrelevante para el objetivo de nuestra vida. Aquí comienza la dificultad en la
práctica de la sadhana, porque no es humanamente posible considerar todo
aspecto de una situación cuando uno trata de entenderla.
6. La solución es el entrenamiento que uno debe recibir de un
Maestro competente, el único que puede sugerir los métodos para tener tal
visión global de las cosas – condición preliminar para una verdadera vida
espiritual o una vida de meditación superior.
7. Hay necesidades económicas y materiales al igual que
deseos vitales de la naturaleza humana a los que hay que prestar debida
atención, en el momento apropiado y en las proporciones adecuadas, no con la
intención de adquirir confort y satisfacción personal sino con la visión de
sublimar todos los deseos o impulsos personales, ya sean físicos, vitales o
psicológicos. Ignorar completamente este hecho se convierte en un obstáculo
para una práctica superior en el sendero de la sadhana.
8. Es necesario, por supuesto, vivir una vida de reclusión
razonable bajo la guía de un Maestro hasta que uno pueda valerse por sí mismo y
pensar independientemente, sin la ayuda de nadie.
9. Sin embargo, uno debería probar de vez en cuando su
habilidad para contrarrestar las propias reacciones a la atmósfera, aun estando
en entornos desagradables o adversos. La reclusión no debería significar cierto
auto hipnotismo o hibernación, o incapacidad para enfrentar la atmósfera que lo
rodea.
10. Tampoco debería significar incapacidad de vivir en
reclusión solo, consigo mismo, cuando se da la oportunidad. Resumiendo, el
ideal debería ser el logro de una actitud ecuánime ante las circunstancias, ya
sea que uno esté solo, consigo mismo, o en ambientes sociales incompatibles.
11. Durante la reclusión, no debería permitírsele a la mente
volver a circunstancias de la propia familia o de la profesión, o a problemas
que puedan perturbar la concentración de la mente en Dios, porque la presión de
estas experiencias previas pueden, algunas veces, demostrar ser superiores a
nuestro amor por Dios en intensidad.
12. Es imposible concentrarse en Dios a menos que se tenga
una convicción firme y fe en que también puede obtener de Dios lo que sea que
espere de este mundo; mejor dicho, mucho más que todas esas cosas que el mundo
tiene como tesoros y valores.
13. Es difícil tener una visión del propio objetivo de la
vida cuando la mente sale de la meditación hacia lo que desea en el mundo. De
allí la necesidad de un estudio profundo de los Upanishads, el Bhagavad Gita,
el Shrimad Bhagavatam y otras escrituras del estilo, de modo de convencer a la
mente de la supremacía de Dios.
14. Estudio o svadhyaya, mantra-japa y meditación son los tres
aspectos principales de la práctica espiritual.
15. Svadhyaya no significa estudio de cualquier libro que uno
pueda encontrar en algún lugar y en cualquier momento. Significa un estudio
continuado, regular y diario de textos sagrados seleccionados o incluso de un
solo texto entre los sugeridos anteriormente. Un estudio hecho de este modo, en
horarios fijos, todos los días, durante un tiempo establecido, traerá los
resultados esperados.
16. Al principio, debería practicarse el japa del mantra
haciendo un poco de sonido con la boca de modo que la mente no se vaya acá y
allá, a diferentes cosas. La recitación audible del mantra hará que la mente
vuelva al punto de concentración. Más tarde, el japa puede ser sólo con
movimiento de los labios, pero sin producir ningún sonido. Finalmente, el japa
puede ser sólo mental, siempre que la mente no vagabundee durante el mismo.
17. Debería establecerse una duración conveniente, como media
hora o una hora, en diferentes momentos, de modo que la sadhana diaria sea al
menos de tres horas. Con el paso de los días, se puede aumentar el tiempo según
la propia capacidad.
18. Durante el japa, la mente debería pensar en el
significado del mantra, la entrega de uno mismo a la Deidad del mantra y,
finalmente, la comunión con la gran Deidad. Habría que esforzarse todos los
días en tener estos sentimientos profundos durante el japa.
19. Se puede combinar la meditación con el japa o se puede
practicar meditación independientemente de éste. Meditación con japa significa
repetir mentalmente el mantra y, al mismo tiempo, meditar profundamente en el
significado del mantra según lo mencionado.
20. La meditación sin japa es una etapa superior en la que la
mente queda tan absorta en el pensamiento de Dios, la entrega a Dios y la unión
con Dios que el japa se detiene automáticamente. Éste es el estado superior de
meditación.
21. Durante toda la sadhana, es necesario sentir la unión de
uno y el universo con Dios.
Tomado del libro de Swamiji titulado "Los problemas de la vida espiritual".
Tomado del libro de Swamiji titulado "Los problemas de la vida espiritual".
sábado, 4 de marzo de 2017
¿Cómo llamar a Dios?
Hoy les hablaré de algo mucho más
fácil, aunque no menos importante — el arte de llamar a Dios en nuestro
interior. ¿Qué método se adopta para llamar a alguien de modo que se acerque a
uno? Se llama a un perro con ciertos gestos. Se llama a un gato y éste se
acerca. Uno sostiene un poco de pasto frente a una vaca y ésta se le acerca.
Gesticula de modo amigable a una persona y ésta se le acerca como un amigo.
¿Pueden también llamar a Dios?
Siempre que uno llama a alguien, lo hace por medio de un nombre. La gente que
acaricia a los perros les da un nombre. Llaman al perro por ese nombre. Los
conductores de elefantes, mahouts, le dan un nombre al elefante y cuando
mencionan ese nombre, el elefante se detiene. “¡Levanta tu trompa!” La levanta.
“¡Muévete!” Se mueve. “¡Detente!” Se detiene. A los elefantes se les enseña el
arte de reconocer el nombre que se les ha dado.
Cuando alguien pronuncia su
nombre, inmediatamente uno se identifica con ese nombre. Tanta es la intensidad
de la identificación que tiene con el nombre que aún si está profundamente
dormido, se despierta con solo ser llamado por su verdadero nombre. Si Juan está
durmiendo, uno debe usar su nombre: “Juan, por favor levántate”. Pero si dice
“José”, no se levantará. Lo que hace que una persona se despierte no es el
sonido que uno pronuncia sino el llamado de aquello con lo que uno se
identifica. Tan intensa es esta identificación que persiste aún en sueño
profundo; de otro modo, cuando uno está totalmente inconsciente en sueño profundo,
¿cómo es que recuerda su nombre y cuando alguien grita su nombre, se despierta?
A Dios también se lo llama con un
nombre. En lenguaje corriente, este arte de llamar al Creador Todopoderoso se
hace mediante la recitación de un nombre que asociamos con la naturaleza de
Dios. El nombre de Dios es una descripción de la característica de Dios. Según
el lenguaje tradicional indio, cuando se le da un nombre a una persona en el
momento del nacimiento, no es que uno le da cualquier nombre que quiera, como en
estos tiempos modernos. Para elegir un nombre en particular que indique la
influencia ejercida sobre ese niño por todo el sistema estelar y planetario, se
tienen en cuenta las estrellas, los planetas y el día en que el niño nació. De
ese modo, el nombre sugiere la verdadera característica y naturaleza de la
persona. En la actualidad, se le da cualquier nombre, como el de una planta, un
árbol, una ramita o cualquier cosa por el estilo. No hay significado en todos
esos nombres.
Dios también puede ser llamado
con un nombre, siempre que el nombre elegido, con el cual se Lo llama, indique
el poder, la majestuosidad y el afecto que Dios tiene por uno. El mantra que la
gente recita en japa sadhana, por ejemplo, se supone que es un indicador del
nombre de Dios. El mantra que una recita, en el cual se supone ha sido
iniciado, es el modus operandi adoptado para crear en su mente un indicio de la
naturaleza de Dios a quien uno venera y adora. En el Vishnu Sahasranama que
recién se recitó, los mil nombres son mil características diferentes del Ser
Supremo, no cualquier cosa y todas las cosas.
Tomado del libro "El logro del infinito" por Swami Krishnanada
miércoles, 22 de febrero de 2017
¿Qué es el auto-control?
Una vez más, deseo recordarles nuestros estudios anteriores
concernientes a la estructura de nuestra personalidad y su conexión con el
mundo exterior – es decir que dentro del cuerpo tenemos otros tipos de aparatos
tales como los órganos sensoriales, los pranas, la mente y el intelecto, que
tienen una tendencia a afirmar la individualidad física de la persona y también
todos los apegos y aversiones, los cuales son una consecuencia de tal
afirmación con respecto al mundo externo de personas y cosas. De modo que una
clase de yajña o sacrificio implicaría autocontrol, restricción del movimiento
de los sentidos, la mente y el intelecto, porque un conjunto de sentidos
desenfrenados, una mente descontrolada y un intelecto indisciplinado
significaría una personalidad envuelta en un deseo de contacto espacial con
personas y cosas externas, siendo que en realidad esas personas y cosas no
están afuera. La razón para el autocontrol surge debido al hecho de que las
percepciones usuales de los sentidos son percepciones erróneas, debido a que
los sentidos no tienen otro trabajo que hacer que inculcar a nuestras mentes la
exterioridad del mundo, la apariencia de las cosas y el aislamiento de nuestro
ser con respecto a otras personas. Hay un continuo proceso de lavado de cerebro
que tiene lugar en nuestra relación con los sentidos y, lamentablemente, no
tenemos otra relación en el mundo. Estamos totalmente agobiados por los
sentidos; y el mundo en el que vivimos es un mundo sensorio. Nuestro proceso de
pensamiento y nuestra intelección también están condicionados por el
conocimiento provisto por la percepción de los sentidos.
Hay una total desgracia que ha descendido sobre nosotros,
teniendo en cuenta el estado de cosas en el cual nos encontramos – social,
física y psicológicamente. Socialmente estamos en desgracia debido al
entendimiento erróneo de nuestra conexión con otra gente, y psicológicamente
también, debido a nuestra dependencia, también interna, de lo que conocemos por
medio de los sentidos, lo cual es erróneo. Así, el autocontrol que incluye
control de los sentidos, es también control mental, control intelectual y
control de la razón – el control total de uno mismo. El autocontrol es la
esencia del yoga. Aquí puede que se necesite una palabra de aclaración con
respecto lo que significa autocontrol. ¿Qué es lo que hacemos con nosotros
cuando tratamos de controlarnos? Para eso, puede que necesitemos saber qué
somos.
Esto nos trae una vez más al esquema cosmológico. Hasta
cierto punto, podemos saber qué somos ubicándonos en el esquema cosmológico,
sin necesidad de ninguna instrucción en este contexto, porque en cuanto sabemos
cómo hemos venido, podemos saber también dónde estamos. Nuestros deberes se
vuelven explícitos y claros en cuanto conocemos nuestra condición y la
atmósfera en la que vivimos. El control de uno mismo – control de los sentidos,
autocontrol – es, en última instancia, la restricción de la conciencia; tiene
poco que ver con nuestros miembros físicos. No es atar las piernas, tapar los
oídos o cerrar los ojos hablando en sentido físico, porque nuestras alegrías y
penas son el resultado de un movimiento de la conciencia en una forma
particular. Los pensamientos son alegrías y tristezas. De modo que alegrías y
tristezas son sólo procesos de pensamiento, que es otra forma de decir que son
remolinos de conciencia de una manera determinada. Para un entendimiento fácil,
podemos identificar nuestra conciencia individualizada con nuestra mente, en un
sentido más generalizado. Esta conciencia individualizada es el principio de
afirmaciónde la individualidad. El ego, el intelecto, la razón y lo que
pensamos que somos en el presente – todo eso es inseparable de este tipo de
actividad de la conciencia. Así, autocontrol significaría traer de vuelta la
conciencia individual que se mueve hacia las cosas externas, haciendo que se
establezca en su propio ser. Esto es todo el yoga de Patañjali, por ejemplo,
que él resume en dos sutras – yogaś citta vṛtti nirodhaḥ; tadā draṣṭuḥ svarūpe
avasthānam (Y.S. 1.2-3): “El control de la mente es yoga; entonces el Ser se
establece en su propia naturaleza”. Aquí está todo el yoga en dos oraciones.
Tomado del libro de Swamiji "Las enseñanzas del Bhagavadgita"
Tomado del libro de Swamiji "Las enseñanzas del Bhagavadgita"
miércoles, 15 de febrero de 2017
¿Cuidar los peniques perdiendo las libras?
Diciembre 12, 1990, de mañana
Larry: Practiqué algo de meditación esta mañana.
Swamiji: Todos los días, con profunda concentración,
sumergiéndote en ti mismo.
Larry: Traté de salir de mí, como usted me sugirió.
Swamiji: Te pierdes para ganarte.
Larry: Traté de proyectarme algunos pies lejos de mí.
Swamiji: Sí; eso es perfectamente correcto. Proyéctate lejos
de ti y vuélvete un ser más grande que el que pareces ser. Ahora eres una
pequeña persona dentro del cuerpo. Quiero que te vuelvas más grande. Cuando te
ubicas lejos de tu cuerpo, te vuelves más grande de lo que eres. Tu dimensión
aumenta y e incluso puedes ubicarte en el sol, la luna y las estrellas, no
simplemente en la alfombra, de modo que la dimensión se vuelve tan grande que
pareces casi la Existencia Universal.
Sencillamente, puedes ubicarte en la
periferia del espacio tanto como sea posible, de modo que estés tan lejos de lo
que pareces ser ahora que te asemejes a una universalidad inclusiva,
absorbiendo todo en ti, sin que quede nada afuera. “Soy lo que soy”, “Soy
aquello que soy”, como quieras llamarlo – ésta es la técnica de meditación.
Debe hacerse todos los días por un período lo más largo posible. Éste es el
deber primordial de una persona. Todos los otros deberes son subsidiarios,
secundarios. De otro modo, estarás cuidando de los peniques y perdiendo las
libras. Todo el asunto de la vida es sólo una cuestión de cuidar de los
peniques, perdiendo las libras. Eso no debe suceder.
Cuando te pierdes a ti mismo, ganas todo. Puedes ganar el
mundo entero pero perderte a ti mismo. Toda iniciativa de la gente, en todas
partes del mundo, es una aventura para ganar el mundo y perderse a sí mismo.
Estamos muy preocupados por las cosas del mundo externo y no nos preocupamos
por nosotros mismos, como si el mundo pudiera existir aún sin nosotros. Cuando
tú no estás allí, tu mundo tampoco lo está.
Por lo tanto, cuida de ti y todas las cosas se cuidarán
solas. Cuando riegas la raíz de un árbol, no necesitas regar las ramas y las
hojas por separado. Las ramas pueden ser cientos; sin embargo, puedes cuidar
muy efectivamente cientos de ramas y hojas regando y nutriendo una sola cosa,
la raíz del árbol. No necesitas preocuparte por la numerosa variedad y
diversidad de este mundo si conoces la raíz y cuidas de eso. El mundo se
cuidará automáticamente, ya que la raíz cuidará de las ramas, las hojas y los
frutos.
“Dios primero, el mundo después, tú último”. Eso es lo que
solía decir Swami Shivanandaji Maharaj – la causa primero, el efecto después.
Dios estuvo primero; el mundo vino después y tú eres lo último, de modo que no
te puedes posicionar primero. El primero es el más grande, incluye lo producido
y te incluye a ti. Es nuestro deber meditar. No es algo que haces como una
ocupación; es el arte de ser tú mismo. Nada puede ser más ventajoso para una
persona que ser el propio ser. “Sé fiel contigo mismo”. Ser fiel con todo,
excepto con uno mismo, es en vano.
Tomado del libro de Swami Krishnanada “Los problemas de la vida espiritual”
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