La religión del Gita no es una doctrina sectaria relegada a una sección de la humanidad, sino un llamado del Dios Único a toda la humanidad. Aun cuando estén aquellos que lo adoran a Él de maneras equivocadas mediante símbolos limitantes, ellos también lo alcanzarán, si su devoción a los ideales que han erigido es exclusiva en el sentido de que no da cabida o acomodo a otro pensamiento. El fanatismo en la religión surge cuando hay devoción al ideal de uno con odio por los ideales de otros. Pero de acuerdo con el Gita, este no es el camino hacia Dios, porque allí el egoísmo puede atrofiar el propósito de la adoración. En tanto que la religión universal promete el cumplimiento de las aspiraciones de los seguidores de los senderos, recomienda el culto al Dios Universal, puesto que la salvación última yace solamente en esta comprensión. No hay necesidad de preocuparse por acumular ricos artículos para rituales fastuosos porque Dios no se complace con los objetos que se le ofrecen, sino con el corazón que hace el ofrecimiento. Dios se satisface con una hoja, una flor o un poco de agua, como señal de verdadera devoción ante Él. La obligación del devoto es, por tanto, dedicar todas sus acciones a Dios, sean las acciones físicas o mentales. El Dios del Gita declara que Él es el mismo para todos en Su trato, y aún el pecador y el caído pueden alcanzarlo a Él con devoción. Este es el gran evangelio de Dios para el hombre, la religión del hombre en general, para la experiencia de libertad que es inmortal.
De: "A Short History of Religious and Philosophic Thought in India"
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lunes, 28 de junio de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
LA PRESENCIA DE DIOS
En las primeras etapas parece que Dios estuviera muy lejos -infinita es la distancia entre nosotros y Dios-. Con frecuencia hay duda sobre si para nosotros es posible tener contacto con Él. Pero esta duda se desvanece cuando al profundizar en la conciencia religiosa y realizar que el Ser Divino es un ser infinito y eterno, se entiende, por tanto, que no hay distancia entre el alma y Dios. Él no es un potentado inalcanzable, el monarca que reina en los cielos, sino una presencia inmediata tal, que es inseparable de nuestro ser más profundo, y Su lenguaje es entendido también por nuestra más íntima conciencia. El idioma del Eterno, es la voz de nuestra conciencia, y nuestro Atman, es Brahman.
El Capítulo noveno (del Bhagavad Gita) revela ante nosotros la majestad de esta profunda conciencia religiosa. En los estados iniciales de la religión, parece que el mundo está regido por potestades, divinidades, ángeles, maestros y adeptos, que están ocultos tras las formas y cosas del mundo. Hay muchas divinidades, y cada forma tiene una divinidad que lleva el alma a ese cuerpo particular. Ante nosotros hay una externalidad exagerada de esas presencias divinas en el extenso espacio del universo. Este es el alcance exterior de la conciencia religiosa. Cuando profundizamos en nuestros estudios y experiencias en religión, se siente una interiorización de este concepto. La presencia de estos poderes divinos en las increíblemente lejanas distancias del cosmos, también parece en armonía con las esencias más profundas de todos los jivas o individuos, de suerte que lo que está presente en el lejano espacio, debe también estar presente inmediatamente en el corazón de quien lo piensa. Por tanto, la llamada 'cosa en sí', que es incapaz de contacto por medios fenoménicos, parece estar ‘respirando en la nuca’ de la persona que piensa. Por eso Dios, el ser distante, es también el Dios del alma del espíritu buscador, que siente a Dios como un ser lejano. Por eso la interiorización conduce a la universalización de este concepto. Dios no es solo un maestro remoto, un creador del universo que está muy lejos de nosotros; tampoco es una secreta luz escondida en el cuerpo de un individuo, sino una vasta presencia que ocupa todo el espacio y todo el tiempo, de tal manera que fuera de Él, nada puede ser: ni el universo, ni el individuo.
De "THE TEACHINGS OF THE BHAGAVADGITA"
El Capítulo noveno (del Bhagavad Gita) revela ante nosotros la majestad de esta profunda conciencia religiosa. En los estados iniciales de la religión, parece que el mundo está regido por potestades, divinidades, ángeles, maestros y adeptos, que están ocultos tras las formas y cosas del mundo. Hay muchas divinidades, y cada forma tiene una divinidad que lleva el alma a ese cuerpo particular. Ante nosotros hay una externalidad exagerada de esas presencias divinas en el extenso espacio del universo. Este es el alcance exterior de la conciencia religiosa. Cuando profundizamos en nuestros estudios y experiencias en religión, se siente una interiorización de este concepto. La presencia de estos poderes divinos en las increíblemente lejanas distancias del cosmos, también parece en armonía con las esencias más profundas de todos los jivas o individuos, de suerte que lo que está presente en el lejano espacio, debe también estar presente inmediatamente en el corazón de quien lo piensa. Por tanto, la llamada 'cosa en sí', que es incapaz de contacto por medios fenoménicos, parece estar ‘respirando en la nuca’ de la persona que piensa. Por eso Dios, el ser distante, es también el Dios del alma del espíritu buscador, que siente a Dios como un ser lejano. Por eso la interiorización conduce a la universalización de este concepto. Dios no es solo un maestro remoto, un creador del universo que está muy lejos de nosotros; tampoco es una secreta luz escondida en el cuerpo de un individuo, sino una vasta presencia que ocupa todo el espacio y todo el tiempo, de tal manera que fuera de Él, nada puede ser: ni el universo, ni el individuo.
De "THE TEACHINGS OF THE BHAGAVADGITA"
domingo, 8 de noviembre de 2009
¿PUEDO "VER" A DIOS?
“¿En qué meditan ustedes? Es una pregunta que surge repetidamente. Los devotos de Dios toman una forma de Dios. Después de todo, debemos adorar solo a Dios. La idea de Dios surge en nuestras mentes sobre todo por el estudio de las Escrituras o la compañía de hombres santos. Hemos leído los Vedas o los Upanishadas, los libros épicos, los Puranas, el Corán o la Biblia, o alguna cosa que nos ha compelido a formarnos una idea particular de la divinidad. Concéntrense en la forma visualizada del Creador Supremo del universo de acuerdo con el medio cultural en el cual ustedes hayan crecido, teniendo en cuenta aún las impresiones étnicas que subyacen en la mente.
Cada religión cree en un Creador, pero cada religión difiere en cuanto a la idea del Creador. No debemos imponernos a nosotros mismos ningún pensamiento extraño a nuestra predilección personal o carácter esencial. No traten de introducir en sus mentes un concepto extraño a sus creencias y a su fe. Tomen esa forma particular del elevado ideal que los satisface, porque esa es su fe, su religión y su cultura: “Mi Dios está frente a mí”. Dios no está necesariamente en frente, pero el hábito de la mente de concebir todo como existiendo fuera de nosotros, persiste aún en las contemplaciones divinas. “¡Señor, ven! Deseo verte” Así es como los devotos ofrecen sus plegarias. Ustedes esperan que la divinidad, que Dios Todopoderoso se presente, y que sea en la misma forma en que ustedes esperan que aparezca.
Imaginen esa forma en su mente tanto tiempo como les sea posible. Si no pueden imaginar nada a causa de la veleidad de la mente, pongan un grabado de ese ideal imaginado de su divinidad en frente de ustedes y concéntrense en esa forma. De la cabeza a los piés, de los piés a la cabeza, contemplen todas las partes de esa maravillosa manifestación frente a ustedes. ¿Por qué meditan en esa divinivad? Porque es todo poder, todo conocimiento, y todo bien. Entonces sientan en su corazón que el Señor Krishna, o Rama, o Cristo está allí, cualquiera que sea Dios en sus mentes. Tremenda y profundamente, ajústense al sentimiento de que fulgores de compasión y poder emanan de esa divinidad, como que el gran Dios los está bendiciendo y un rayo de esperanza, divinidad, poder y solaz, se proyecta desde la palama de la mano de ese gran Dios y los inunda a todos. Ustedes son bañados en las aguas del conocimiento, en la satisfacción de la dulzura del néctar, y sienten la sensación de seguridad de que nadie puede tocarles un cabello, porque aquí está la fuerza protectora ante ustedes, lista a ofrecerles cualquier cosa que deseen. Ese es el paso inicial en el cual pueden ajustar su mente al concepto de su ishta-devata.
De “SADHANA THE SPIRITUAL WAY”
Cada religión cree en un Creador, pero cada religión difiere en cuanto a la idea del Creador. No debemos imponernos a nosotros mismos ningún pensamiento extraño a nuestra predilección personal o carácter esencial. No traten de introducir en sus mentes un concepto extraño a sus creencias y a su fe. Tomen esa forma particular del elevado ideal que los satisface, porque esa es su fe, su religión y su cultura: “Mi Dios está frente a mí”. Dios no está necesariamente en frente, pero el hábito de la mente de concebir todo como existiendo fuera de nosotros, persiste aún en las contemplaciones divinas. “¡Señor, ven! Deseo verte” Así es como los devotos ofrecen sus plegarias. Ustedes esperan que la divinidad, que Dios Todopoderoso se presente, y que sea en la misma forma en que ustedes esperan que aparezca.
Imaginen esa forma en su mente tanto tiempo como les sea posible. Si no pueden imaginar nada a causa de la veleidad de la mente, pongan un grabado de ese ideal imaginado de su divinidad en frente de ustedes y concéntrense en esa forma. De la cabeza a los piés, de los piés a la cabeza, contemplen todas las partes de esa maravillosa manifestación frente a ustedes. ¿Por qué meditan en esa divinivad? Porque es todo poder, todo conocimiento, y todo bien. Entonces sientan en su corazón que el Señor Krishna, o Rama, o Cristo está allí, cualquiera que sea Dios en sus mentes. Tremenda y profundamente, ajústense al sentimiento de que fulgores de compasión y poder emanan de esa divinidad, como que el gran Dios los está bendiciendo y un rayo de esperanza, divinidad, poder y solaz, se proyecta desde la palama de la mano de ese gran Dios y los inunda a todos. Ustedes son bañados en las aguas del conocimiento, en la satisfacción de la dulzura del néctar, y sienten la sensación de seguridad de que nadie puede tocarles un cabello, porque aquí está la fuerza protectora ante ustedes, lista a ofrecerles cualquier cosa que deseen. Ese es el paso inicial en el cual pueden ajustar su mente al concepto de su ishta-devata.
De “SADHANA THE SPIRITUAL WAY”
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