El "Rudra-Adhyaya", conocido tambièn como "Satarudriya", que encontramos en el Yajur Veda, es un himno que estremece el alma, ofrecido al Todopoderoso, designado en este caso como Rudra-Siva. Él está presente en formas auspiciosas y benignas, como sustento de todas las cosas creadas, y también como terribles formas que Él asume en el momento de la disolución y destrucción del cosmos al final de los tiempos. Aparte de estos dos aspectos principales de la Realidad Suprema, es decir, preservación y disolución, construcción y destrucción, podemos decir, aspectos positivo y negativo, existe un misterio inescrutable e incomprensible en la representación de Dios en la vida práctica.
El propósito de este magnífico himno, el "Satarudriya", es rechazar de una vez por todas, la noción extra-cósmica de Dios que las personas algunas veces abrigan en su fervor religioso, y más bien instilar en sus mentes el más grande y profundo conocimiento del hecho de que Dios no es meramente el Padre creador extra-cósmico del universo, sino que también es inmanente en cada partícula, en cada átomo del espacio, en cada unidad de tiempo, en cada rincón y esquina, en cada partícula de la creación.
De “Daily Invocations”
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